El mundo del desarrollador inmobiliario brinda diversas carreteras para poder transitar.
Una de las preguntas más recurrentes que realiza un desarrollador inmobiliario es el acto de evaluar qué hacer primero. Algunos optan por primero encontrar a un socio potencial que tiene deseo de aportar tierra sin saber qué realizar exactamente y por otro lado están los socios más conservadores que primero prefieren tener certidumbre y entender lo que se quiere realizar y validar previamente si el mercado soporta el proyecto que se quiere hacer y valorar el precio por tanto en que se debe pagar por la tierra para tener un proyecto rentable.
La realidad es que no hay una carretera única, pudieran funcionar las dos vías si es que ya cuentas con un socio potencial que está dispuesto a aportar tierra en un lugar que consideras importante para el desarrollo de un proyecto o también se vale conocer el mercado y ver las variables importantes de absorción, tendencias de ventas en la colonia donde deseas levantar tu proyecto y el factor emocional y de presentimientos que también forman parte de la fórmula.
Si ya tienes la tierra, sugiero que le pidas a un Arquitecto que te apoye con un estudio de prefactibilidad para identificar el potencial que tiene el predio. Esto es importante pues a veces las ideas maravillosas no empatan con la regulación y el potencial de lo que puedes hacer con el terreno, eso te llevará a poder crear escenarios sobre proyectos viables.
Por otra lado, si eres más conservador y no quieres enfocarte en tierra sino prefieres analizar tendencias y lo que dice la mano invisible del mercado, entonces te sugiero empezar de lo general analizando estudios como el DIME que publica SOFTEC cada cuatro meses donde comparte el pulso inmobiliario de diferentes ciudades en el país.
Con esta idea puedes empezar a identificar segmentos, precios por m2 de tierra, construcción y la absorción de los proyectos nuevos que existen en el mercado actualmente.
Al final del día, tendrás que asumir un riesgo para poder dar el siguiente paso sin importar la carretera por la cual elegiste empezar tu proyecto.
En el mundo de las inversiones se habla mucho coloquialmente del “estomago del inversionista” y es cierto. La pregunta es con qué carretera te sientes más seguro y tranquilo al igual que tus socios.